En Fundación Arbolar funciona un espacio pedagógico para niños de Educación Libre, donde proponemos acompañar su crecimiento respetando sus procesos de desarrollo de manera cuidada y amorosa, reconociendo su potencial individual, y donde puedan expresar su ser en libertad.

Sentimos la vida misma como educación, en conexión e intercambio real y constante con otros seres, con la naturaleza externa e interna  y con la sabiduría e intereses propios. 

El 19 de abril de 2014 abrimos las puertas de un lugar  para los niños y sus familias,  pensado con  ambientes diversos, ricos y amables, en donde lo conquistado es útil para uno y para el otro, en donde los seres se reconocen a sí mismos, cuidan naturalmente de otros seres y disfrutan cada día en pleno estado de felicidad, aprendizaje y encuentro. 

A partir de marzo de 2017, el espacio de los niños funciona en la sede Campo de Arbolar, donde puede amplificar su vivencia en relación directa con la naturaleza.

Un espacio de encuentro

"Creciendo libres y felices"

Arbolar es un espacio de encuentro de los niños con ellos mismos, con los otros niños, con la naturaleza, el arte y la comunidad.

A través de sus propias experiencias los niños aprenden lo que necesitan para ir desarrollando su ser con creciente autonomía, conectados con sus deseos y responsables por sus acciones.

Los adultos no direccionan las actividades sino que acompañan sus procesos con presencia, amor y respeto por los tiempos y capacidades de cada niño, escuchando y atendiendo sus necesidades, facilitando herramientas, materiales y conocimientos para que ellos puedan continuar con su aprendizaje y poniendo los límites basados en acuerdos y marcados con amor para cuidar su integridad física y emocional.

 

Un espacio de encuentro con uno mismo

“Yo soy mi propio maestro”

Confiamos y vemos a diario la capacidad de autoaprendizaje como una cualidad innata de cada niño, creemos que ellos van descubriendo por sí mismos aquellas cosas que necesitan experimentar para desarrollarse como personas creativas, felices, libres y responsables, conectadas con la naturaleza esencial de todo.

 

Un espacio de encuentro con otros niños

“Mis compañeros son mis maestros”

Creemos que el ámbito natural para que un niño crezca es en un espacio con otros niños. Ellos aprenden de los otros y con los otros. El más pequeño aprende mirando e inspirándose en el más grande y éste aprende cuidando y compartiendo con el más pequeño. De este modo los compañeros son espejo, inspiración, respeto, desafío, ayuda,  escucha y mirada.

 

Valoramos la diversidad que existe en el grupo donde cada niño proviene de familias con diferentes costumbres, creencias y estilos de vida, contextos sociales y económicos, lo cual enriquece el aprendizaje mutuo.

 Respetamos esta heterogeneidad y la hacemos visible, valiosa y enriquecedora.

Un espacio de encuentro con la naturaleza

“La naturaleza es mi maestra”

Los niños tienen la posibilidad de  relacionarse directa y cotidianamente con los elementos naturales y los seres que lo habitan y a partir de una profunda observación aprender de ellos los ciclos de la vida, las relaciones entre la naturaleza, los seres humanos y el universo, la esencia de nuestra existencia.

 

Un espacio de encuentro con el arte

"El arte es mi maestro"

 El arte permite aflorar nuestra sabiduría interna y ancestral. Es una herramienta fundamental para el autoconocimiento, la exploración interna y la creación propia. Un medio de armonización natural que permite que  todas las imágenes, pensamientos, sensaciones y  emociones sean exteriorizados, modelados, procesados y sanados si es necesario a través de una manera artística. De esta forma se reconocen  los sentimientos superiores y se desarrollan los instintos volitivos que fortalecen  el  desarrollo de los niños. A través del arte florece un adulto sano, creativo, profundo, fuerte y generoso capaz de hacer y amar, libre de expresar y responsable de la creación manifestada.

 

 

Un encuentro con el placer de estar vivo

“Aprender es una experiencia placentera”

Arbolar brinda la posibilidad de experimentar sensaciones físicas, emocionales e intelectuales.

El placer de estar en contacto con la naturaleza, de mojarse, de embarrarse, de trepar un árbol

El placer de comer, saborear un alimento rico, un jugo dulce, un tomate fresco

El placer de pintar con las manos, moldear un cacharro en arcilla, recortar un mascara

El placer de observar con la lupa amplificando la naturaleza

El placer de armar un rompecabezas, resolver un juego de ingenio

El placer de bailar, mover el cuerpo, cantar, tocar un instrumento

El placer de escuchar un cuento y volar con la imaginación

El placer de experimentar vivencias a través del juego y compartir con otros niños es un estado natural de aprendizaje constante y duradero.

Sin imposiciones ni adoctrinamiento los niños aprenden con curiosidad y entusiasmo ciencias naturales, biología, física, cocina, jardinería, reciclaje, arte, pintura, cerámica, ciencias, matemática, mecánica, música, danza y todo aquello que sientan necesidad de vivir y experimentar para su desarrollo.

 

 

LOS ESPACIOS

En Arbolar los espacios están preparados con los materiales y herramientas que los niños necesitan para su exploración, experimentación, investigación, recreación y juego. Estos espacios intentan respetar la belleza y el disfrutar de los sentidos, belleza visual y sonora, distintos aromas, colores y texturas, construcciones con materiales nobles y naturales y diversidad de formas.

 

Los espacios son acordes a los procesos de maduración. Existe un verdadero desarrollo de la personas desde muy pequeñas si  toman decisiones a cada instante y a distintos niveles. Para ello se necesita un abanico de oportunidades para escoger. En esta escuela todos los objetos y situaciones están a libre disposición como ofertas neutrales. Así se motiva a los niños a actuar desde su  propio impulso interior de desarrollo y no porque se los induzca. Con ello se respeta el principio básico de todo organismo vivo, a saber, que toda interacción desde dentro hacia fuera ocurre por saber diferenciar, valorar y escoger.

Los niños seleccionan de entre la gran cantidad de posibilidades aquello que es adecuado para ellos y lo manejan durante el tiempo y la intensidad que corresponde a su interés. Se refuerza la voluntad de un niño cuando aquello que quiere lo puede hacer por sí mismo y no cuando sustituimos su acción.

En el exterior, árboles,  plantas,  flores, pájaros, permiten observar en profundidad la naturaleza y los seres que la habitan y percibirla con todos los sentidos, oler las flores, escuchar el canto de los pájaros, sentir la textura de la arena y saborear una verdura recién cosechada de la huerta que ellos mismos fueron trabajando. Tienen a disposición canilla, manguera y regaderas, para cuidar las plantas y para hacer toda clase de experimentos y construcciones con agua y barro. Hay troncos que permiten experimentar el equilibrio, juegos que permiten ejercitar las habilidades físicas. Hay un círculo de piedras destinado al fogón. Valoramos el contacto directo y cotidiano con los elementos naturales como el agua, el fuego, el aire y la tierra.  También contamos con la carpintería y el taller.

 

En el interior, hay diferentes áreas o zonas, cada una de ella ambientada y provista de una variedad de herramientas y materiales.

 

El área de arte con pinturas, acuarelas, fibras, lápices, hojas, y todo tipo de materiales diversos como telas, lanas, botones, lentejuelas etc.. para realizar manualidades. Area de juegos didácticos y de mesa. Area de  teatro, disfraces y títeres.  Area de música e instrumentos. Area de cocina. La biblioteca con variedad de libros acorde  a sus edades también funciona como zona de descanso, para todo aquel que necesite descansar.

nos apoyan y acompañan

 FUNDACION ARBOLAR Espacio Vivo

 Colón, Entre Ríos. arbolarespaciovivo@gmail.com 

FB Fundación Arbolar Espacio Vivo / (03447) 15 530115 / 15 499043